Muchas de sus reivindicaciones sociales aún siguen pendientes
ANGELA DAVIS Y JOAN BAEZ, 50 AÑOS DESPUÉS
      A-    A    A+


 Leoncio Barrios  

Para algunos que fuimos jóvenes hace como 50 años, Angela Davis y Joan Baez significan mucho. Angela, una líder que reivindicaba con su activismo y publicaciones, los derechos de los negros y las mujeres en los Estados Unidos y con ello los derechos humanos y Joan, cantante que irrumpió en la escena musical junto a Bob Dylan, entre otros intérpretes contestatarios, que contribuyó a popularizar la canción protesta y luchó contra la guerra y por los derechos humanos, no sólo en su país sino en el mundo.

Angela Davis y Joan Baez han sido voces rebeldes que estimularon la búsqueda de un mundo mejor. Eso hizo eco en muchos jóvenes latinoamericanos y de otras latitudes. Sus voces se escucharon con fuerza en los años 70 y 80 y después casi desaparecieron por la diversificación de voces de los movimientos de liberación que se dieron a mediados del siglo pasado.

Angela Davis y Joan Baez tienen en común el ser mujer, rebeldes, de la generación de los 60, pensamiento de avanzada, sensibles al sufrimiento ajeno, sufrido en carne propia, atropelladas por una sociedad intolerante con la disidencia y, al mismo tiempo, el ser reconocidas por ello.

50 años después de su aparición en el panorama político occidental, las voces de Angela y Joan vuelven a oírse con motivo de la publicación de un reciente libro de Angela y un documental sobre la vida de Joan. La reaparición de Angela y Joan nos retrotrae a tiempos en los que soñamos un mundo mejor en aquel entonces y ahora.

ANGELA DAVIS

Angela fue una de las protagonistas de la rebelión social de los 60 en el mundo occidental. Una mujer valiente, precursora del feminismo, defensora de sus derechos y los de los demás, activista social. A pesar de ser negra y nacida en Alabama, una de las regiones más racistas de los Estados Unidos, logró vencer obstáculos, llegar a la universidad y hacerse filósofa, historiadora, escritora y profesora universitaria pero, por sobre todo, defensora de los derechos humanos.

Davis era líder del movimiento intelectual negro de los Estados Unidos, que podría ser vista como la contraparte femenina de Martin Luther King, con un discurso hermoso pero firme, mientras que otros negros, como Malcom X y las Black Panters, actuaban con más fuerza. Ambas formas de lucha fueron necesarias para denunciar el racismo que por siglos había actuado impunemente en América y Europa.

Angela fue condenada a muerte por “secuestro y asesinato “pero logró salvar su vida gracias a un amplio movimiento de solidaridad que denunció un juicio con visos racistas. Pudiera ser visto como una anécdota, pero no por ello menos importante que otros logros del movimiento de negros en Estados Unidos, Angela Davis estuvo entre las impulsoras del lema “black is beautiful” que ayudó a cambiar la percepción de la negritud y con ello la percepción del llamado “pelo malo” e impuso la cabellera de estilo “afro” como símbolo de su raza.

Yo fui uno de los miles que seguimos a Angela, no sólo por sus ideales sino por su “look”. Nuestro afro reivindicaba el ser descendiente de esclavos negros. Un orgullo que ha crecido con el tiempo y que Ángela y sus compañeros y compañeras de lucha llegaron a la sociedad.

El racismo no se ha superado, pero es menos feroz que antes de la lucha de Angela y los de su raza, Igual ha sucedido con la vida de las mujeres y de otros grupos históricamente discriminados.


JOAN BAEZ

Joan, nacida en New Jersey, pero de ascendencia mexicana por su padre, formó parte de una generación estadounidense de especial sensibilidad, manifestada especialmente por el movimiento hippie y del cual también surgieron estrellas de la música y la literatura, entre quienes destaca Bob Dylan, muy cercano a Joan en su carrera y en lo sentimental.

Con su inseparable guitarra y cantos en español, Joan fue una voz que nos hizo oír baladas con aires del folk anglosajón junto a canciones de protesta latinoamericanas que con su canto clamaban por un mundo mejor, un hombre nuevo, como se decía en el lenguaje sin enfoque de género de aquella época.

“Te recuerdo Amanda” y “Gracias a la vida”, de la chilena Violeta Parra, estuvieron entre sus interpretaciones que nos llegaron al alma a los jóvenes de la época y se nos quedaron para siempre.

En paralelo a sus actuaciones musicales, la voz de Joan se oía en las protestas contra la guerra de Vietnam y en las manifestaciones en defensa de los derechos de los negros, las mujeres y los homosexuales.

 

REAPARICIONES
 
Angela no ha salido nunca de escena a pesar de que ahora aparezca menos en los medios que cuando era perseguida por la policía pero sigue pensando, escribiendo, diciendo.

En estos últimos 50 años se ha convertido en una de las intelectuales más importantes del mundo y sigue siendo la misma en su pensamiento cuestionador y sus exigencias de mayor equidad para los negros y las mujeres del mundo. Recientemente, presentó una recopilación de sus ensayos sobre temas políticos y sociales y su conclusión turba: el mundo poco ha cambiado en todos estos años. La opresión y la violencia siguen reinando. Desde su ritmo de mujer entrada en años, tiene 80, sigue luchando.

Joan, tampoco ha cambiado en su forma de ver a la sociedad y reconoce que muchas reivindicaciones sociales de hace 50 años siguen pendientes, pero, en lo personal, se siente liberada.

En un reciente documental sobre su vida ha hablado sobre el bullying que sufrió por ser medio latina en una escuela de New Jersey, de la decepción amorosa y personal con Bob Dylan y, a pesar de ello, de su eterna admiración por el cantautor, y lo que más conmueve, de la larga psicoterapia y su adición a los ansiolíticos para soportar el trauma por haber sido abusada sexualmente, durante años, por su padre, de quien también reconoce haber recibido su sensibilidad social y lo perdona. Desde su nueva forma de sentirse, a los 83, se sincera y se siente mejor con ella misma.

Hermoso y parece necesario seguir los pasos de Angela y Joan.


Ver más artículos de Leoncio Barrios en