No me gustó la película. Y creo que no soy el único.
SIMÓN, EL FILME
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Óscar Reyes Matute

En las oquedades del Teatro Ateneo de Maracay, hace más de 40 años, yo aprendí que cuando se apagaban las luces y comenzaba la proyección de Andrei Rubliov, uno estaba delante de una película, no de un texto sagrado.

De paso, hay textos sagrados que tampoco me gustan mucho, como el Corán...

Sin embargo, le he recomendado a todo el mundo que vea Simón. Ello es justo y necesario, y parte del debate político (y cinematográfico) cuyas reglas democráticas básicas comenzamos a saltarnos- en un momento de euforia y soberbia tecnocrática- con la trocha de la "antipolítica", hasta llegar adonde estamos hoy en día.

No me gustó la película Simón porque los personajes son todos iguales, como los minions: todos gritan igual, todos se comportan igual. Ni siquiera hay un matiz de dramaturgia que diferencie el carácter de Simón del carácter del amigo que lo traiciona.

¿Son realmente así los chicos hoy en día, o lo eran en el momentum de "La Salida"? Digo, los que participaron en Altamira, Chacao y Las Mercedes, porque no recuerdo nada de eso en Catia, y miren que aquí hay centenares de miles de chamos, pero andaban en otra vaina, y eran y son tan venezolanos como los que intenta retratar, contar y cantar Simón. Es cierto que no dejaban pasar las protestas más allá de Chacaíto, y que se contuvieron con violencia en el extremo este de Caracas, en Petare. Pero en el imaginario mundial, las protestas eran fundamentalmente clase media, y esa guerra mediática de celulares y RRSS la ganó la oposición, al punto de lograr el reconocimiento de un gobierno "interino" y una andanada de sanciones que pusieron a pasar hambre y trabajo a los que no nos habíamos ido del el país, a pesar de poder hacerlo, pero las convicciones son las convicciones, qué quieres que te diga. Dirán que son daños colaterales inevitables, pero a esta altura de mi vida ya no lo sé.

Tal vez sea un error mío o, tal vez, en el fondo, quiero creer que los chicos que intentaron "La Salida" no eran tan uniformes, planos y maniqueos como los que veo en el filme, pero siempre puedo estar equivocado.

Conocí a muchos de los chicos y chicas que participaron en el génesis del movimiento estudiantil del 2007, los ví salir de la UCAB con sus manitas pintadas de blanco, los ví regresar sudados, cansados, apaleados, asfixiados por el gas lacrimógeno. Algunos nunca volvieron.

Muchos de ellos fueron mis alumnos en los programas de formación política que yo organizaba y dirigía como profesor e investigador en la UCAB a través del Proyecto Democracia del CIFH. Los recuerdo más diversos, más complejos, más humanos. Pero puede ser pura nostalgia mía...

Dentro del elenco, dentro de la dramaturgia de Simón, la excepción es la chica gringa, que está muy bien en su papel, y evoluciona desde su cómoda vida de hija rebelde y malcriada a ser una activista que arriesga el pellejo, tiene lo que en dramaturgia cinematográfica se llama un arco, se transforma. Los otros no.
Claro, se ha enamorado de Simón... Buen giro dramático, por cierto.

Pero el papel de Franklin Virgüez como torturador me parece patético: se untó la cara con crema de zapatos, puso los ojos en blanco, y comenzó a gritar como un poseso con ron y tabaco en Sorte, al punto que me recordó a los personajes de las telenovelas de mi niñez, como Tacupay.

Creo que los malvados más aterradores del cine son los educados, gentiles y sonrientes, pero que si te descuidas te devoran, como Hannibal Lecter. Dicen que así era Pedro Estrada. Pero yo no le conocí.

Es un panfleto. Algo totalmente respetable. En mi adolescencia en el partidito del 6% histórico como lo llamaba Teodoro, en el MAS de mis tormentos (Cabrujas dixit), escribí y repartí unos cuantos, que imprimíamos con un multígrafo en la vieja casa de la calle Páez de Maracay, detrás de la Asamblea Legislativa, con el camarada Daniel Peña, alias "El Hippie". Pero nosotros nunca escribimos panfletos derrotistas, entreguistas: y si sigues con cuidado la trama de Simón, descubres que al final el ganador es Franklin Virgüez, cuando les dice: "pueden largarse", ya que la única solución es la del protagonista: quedarse en Miami con su yankee doodle girl... Muy respetable, pero como propuesta política para los que nos quedamos aquí, pues simplemente no. No compro esa moraleja.

Además, tengo la mala costumbre de que, en el cine, me gustan los panfletos excelsos, como Z, Estado de Sitio... ¿Por qué aparte de panfletario no se puede ser sublime cinematográficamente hablando? El Acorazado Potemkin es un gran panfleto, por ejemplo... ¿Por qué habríamos de conformarnos con menos?.

Otro panfleto, o testamento político si lo preferimos, es Argentina 1985... Cito este último ejemplo porque mandamos Simón a los Goya, y cuando llegas a esas competencias, no necesariamente tu dolor es más dolor que el que puedan narrar en sus filmes creadores de Bolivia, de Centro América, de Haití o de Argentina, de manera que no tenemos el monopolio del dolor, ni nuestro dolor es superior al del resto de los seres humanos por el hecho de que seamos venezolanos, y que nos creamos más arrechos que todo el mundo.

En todos lados hay gente que sufre, hasta en la rica y pacífica Escandinavia. Pero nos pedirán más que dolor, más que derechos humanos, nos pedirán cine sublime.

En los Goya nos pedirán una factura como la de Relatos Salvajes, El Olvido que Seremos o Azul ni tan Rosa. Y me temo que este no es el caso.
Ojalá la película gane el Goya, aunque no me guste como relato político-cinematográfico. Eso sería maravilloso para toda Venezuela. Digo TODA: no sólo la Venezuela opositora que aplaude Simón.

En cuanto a los Oscars y el escándalo que ha armado su director, sólo puedo decir que no recuerdo a Ryan Gosling, a Emma Stone ni a ninguno de los productores de La Land armando un berrinche cuando tuvieron que devolver un Oscar ya entregado, porque resulta que la ganadora era Moonlight. No se trata simplemente de reglas democráticas (la votación para los Oscars favoreció a La Sombra del Sol), sino incluso de glamour: si queremos jugar en esas ligas, tenemos que aprender las maneras de la industria.

Sergio Monsalve argumenta que Simón está en su momento, que ya fue estrenada, que tiene buena taquilla y que ha ganado festivales. Lamentablemente, no basta el Festival de Mérida porque no es grado A, con todo el cariño que le tenemos luego de 19 ediciones. No bastan 50.000 ni 100.000 espectadores en Venezuela, ni otros 200.000 en el extranjero. No bastan los 6 millones de venezolanos en exilio. Esos pueden votar en las primarias, pero no en los Oscars.

El número de miembros de la Academia de Hollywood que votan para la categoría Mejor Película Internacional varía según el proceso de selección. Para las nominaciones, sólo pueden votar los miembros que se anotaron expresamente para hacerlo y que vieron al menos 8 películas de las 92 que se presentaron en 2023.

Para los ganadores, pueden votar todos los miembros en activo de la Academia, que son más de 9.300, siempre que hayan visto las cinco películas nominadas y los votos se establecen por orden de preferencia.

Ahora, ¿Cómo haces tú para destacar en medio de 95 películas postuladas, casi una por cada dos de los 193 países miembros de la ONU?. Si yo soy miembro de la Academia de Hollywood, tengo que tener un criterio, una guía, es mentira que voy a ver las 95 películas. Simple: me guío por el recorrido de la película. Si ya ha ganado en Cannes, en Berlín, en San Sebastián, en Sundance, viene bien recomendada.

Esas son las que van a ver los miembros de la Academia, no tienen tiempo para las 95, o las que vayan en la lista larga de la próxima edición, que aún no conocemos. Y Simón no ganó en Cannes, ni en Berlín, ni en San Sebastián, ni en Sundance, el gran palmarés que argumentan Monsalbe y el director es el Festival de Mérida, y ya estamos en Octubre... Si la campaña y el recorrido hubieran empezado en enero, otro gallo cantaría, pero estamos piando muy tarde...

Seguimos esperando alguna nominación. Quienes más cerca han estado son Enrique Lares con "Probado en Fuego", Beto Arvelo con "Libertador", Dudamel por la música de "Libertador", y "Desde Allá", de Lorenzo Vigas. Otra vez será para su excelente equipo. Parece que ahora le toca a La Sombra del Sol... Buena suerte, igual que Simón en los Goya.

LA POLÍTICA Y EL POBRECITISMO

Hay una manipulación subyacente entre quienes escriben y te quieren obligar a que te guste de manera acrítica la película, que aplaudas como una foca y grites que es mejor que Araya, El Pez Que Fuma, Oriana o Azul ni tan Rosa.

Si buscamos que el público llore, que la película sea un éxito a partir del pobrecitismo (pobrecitos los venezolanos que somos víctimas de... ¿no será de nosotros mismos? ¿o es que la gente que la película dice que tortura vino de Ganímedes?) bueno, pues esa es la potestad de sus autores, y bienvenido el éxito, con el cual no se puede discutir. ¡Adelante, muchachos!



Pero si me lo ofrecen como argumento para el debate político (el pobrecitismo), se trata de un argumentum ad misericordiam, una falacia del tipo: "Me tienes que dar la razón porque estoy sufriendo, pobrecito yo..."

Y de allí, quieren inducir la conclusión falaz de que si no te gusta la película, o si no votas por ella para que nos represente en los Oscars, pues entonces apoyas a los torturadores. Por cierto, yo no voto en esa comisión de la ANAC, sí para los Goya, a través de la Academia.

Mucha gente me ha dicho en privado que no les gustó Simón. Pero no se atreven a decirlo en público por simple tedium vitae (léase "ladilla existencial") y para que no les caigan encima lo que Carlos Fuentes llamaba "las buenas conciencias", que pontifican rabiosa y compulsivamente a través de las RRSS desde Miami o Madrid y, cómo no, también desde CCS O sea, esas mismas que están insultando a la ANAC, y que irrespetan a La Sombra del Sol, una película tan venezolana como Simón, y que no es ni mala, es muy linda y redondita. No siempre se gana, también hay que aprender a perder. Qué ladilla las reglas del juego democrático, ¿cierto?.

Mandela y Gandhi tuvieron que aprenderlas. Nosotros también debemos.

Erika de La Vega ha dicho que Simón la película nunca ha debido existir. Lo que nunca ha debido existir es La Salida. Eso de mandar a nuestros hijos a enfrentarse a tanquetas y fusiles kalashnikov con escudos de hojalata es una irresponsabilidad inconcebible: ¿O es que no sabían que les iban a disparar? ¿Tenían alguna oportunidad de triunfar, como para que valiera la pena entregar sus vidas? ¿Pensaban que si los agarraban les iban a decir "tiene derecho a guardar silencio, tiene derecho a un abogado, todo lo que diga puede y será usado en su contra en un juicio, tiene derecho a una llamada teléfonica..."?

¡Siempre estuvieron infiltrados, por agentes de parte y parte! Si te pones a jugar con los parámetros ideológicos y tácticos de La Guerra Fría, de la izquierda y la derecha, en medio de una geopolítica tan despiadada, y con tanto petróleo, oro, diamantes, coltán y recursos hídricos en juego, ¿Qué esperabas?.

Desde un principio en este tablero están jugando los servicios secretos venezolanos, el G2, la KGB, la CIA, el Mossad, Irán. ¿De qué estamos hablando?

Debo reconocer que -como me recordó durante un almuerzo un veterano dirigente del MAS-, del 2007 a "La Salida", ya algunos de mis estudiantes habían sido cooptados por los partidos de la oposición, eran diputados, concejales, disponían de recursos... Es decir, se habían convertido en políticos de profesión, y ya no cabían ni la inocencia de su época de dirigentes estudiantiles, ni el infantilismo político adolescente. A esa altura, ya sabían muy bien lo que hacían, en lo que se metían. O deberían saberlo, porque tenían bajo su responsabilidad la capacidad de movilizar masas a las confrontaciones con sólo pisar la tecla "send."

Y a nuestros chicos había que protegerlos de ellos mismos, de su buena fe, de su espíritu democrático idealista, porque “La Salida” era como la guerrilla, pero al revés; ninguna de las dos subía cerro.

Estaban infiltrados por gente que conocían tácticas como las de la intifada y que los "entrenaban" y "apoyaban". ¿De dónde venían? ¿A qué intereses respondían? ¿Quiénes los financiaban? Buen material para otro filme, una secuela.

Esas infiltraciones ocurren. Ya antes había pasado, con los francotiradores del mediodía del 11 de abril, como nos lo muestra el documental: "Puente Llaguno, claves de una masacre." Los infiltrados rara vez mueren: como en las películas de Hollywood, los primeros que mueren siempre son los más pendejos.

Y no hay manera de revivir a los chicos que se nos fueron, cualquiera que sea el signo político que hayan tenido.

Sólo un venezolano desquiciado puede sentirse orgulloso de eso: y esa es otra razón (aparte del derrotismo) por la que, políticamente, no me gusta Simón, porque es un canto al momento en que la dirigencia de la oposición mandó a esos chamos al matadero, sin asumir responsabilidades posteriores, aunque sean políticas, sin siquiera decir desde el dulce exilio en Madrid "nos equivocamos" o "nuestros objetivos políticos no se han logrado, por ahora..."

Mi amigo del MAS me dijo: "Fue una apuesta, y todos jugaron. ¿Qué tal si hubieran ganado?" Yo hacía tiempo había botado tierrita. Apostar la sangre ajena es demasiado fácil. No juego más.

Además, desde el punto de vista de los intereses del gobierno fue lo mejor que les pudo haber pasado, en vez de tener que competir en otros escenarios donde los cañones no necesariamente te dan la ventaja, como el electoral, tantas veces vituperado y hoy finalmente ensalzado.

Un último argumento político: Simón no une, sino que divide y polariza aún más.

Cuando te has leído alguno que otro volumen sobre Transiciones desde gobiernos autoritarios (Huntington, O'Donell et al.) y estudias los casos comparados, sabes que, aunque los casos nunca se repitan en sus condiciones, sí hay patrones que te pueden ser útiles a la hora de analizar la táctica y la estrategia.

Uno de los problemas, cuando luchas contra un gobierno autoritario, es que tú mismo sí tienes que ser perfectamente democrático, sean ellos los que sean. Si no lo eres, estás perdido.

Paradójico, ¿no? Mandela, en su celda, era incorruptible, democrático (tal vez a juro luego del fracaso de la vía armada), lo que le dio una autoridad política y moral capaz de derrotar el apartheid. Otro tanto ocurría con Gandhi, independientemente de su vida personal y amorosa. En lo político, era intachable.

No era el caso de los dirigentes senior de aquel momento y no lo es en el caso de buena parte de los dirigentes opositores actualmente, pero con esos bueyes hay que arar.

Yo recuerdo que, en el 2005, la Presidenta de Súmate decía que el camino electoral era una locura, que no había condiciones... En 2010 cambió de opinión porque quería ser diputada.

No me molestan sus ambiciones políticas, de eso se trata cuando uno se mete en política, de llegar a ser presidente, o, si tienes un equipo de fútbol, de ganar 14 champions, como el Real Madrid.

18 años después de aquel abandono del parlamento que permitió la reconfiguración y costura de las instituciones constituidas a la medida del gobierno y su modelo, parece que ha escarmentado, y ha descubierto, ¡Eureka!, que la vía electoral nunca es totalmente desechable.

Ya no habrá intervención militar humanitaria, sólo queda la política, que, como decía Hobbes, siempre es preferible, siempre es menos mala que la guerra.

La política, estúpido, la política. No hay otra salida. Bueno, sí: Maiquetía o el Darién...

LA ÉTICA Y EL DOLOR

En Contingency, Irony and Solidarity, mi héroe filosfófico, Richard Rorty, escribió:
"El dolor no es lingüístico: es algo que poseemos los seres humanos y que nos conecta con las bestias que no usan el lenguaje. Así que las víctimas de la crueldad, las personas que sufren, no tienen mucho que hacer en el campo del lenguaje. Por eso, no existe tal cosa como "la voz de los oprimidos" o "el lenguaje de las víctimas". El lenguaje que las víctimas alguna vez usaron ya no funciona, y ellos están sufriendo demasiado como para poder juntar sus nuevas palabras. Así que la tarea de contar su situación en un lenguaje va a tener que ser hecha para ellos por alguien más."

Conozco un caso, un extraordinario reportaje que hizo Kaoru Yonekura para el Papel Literario de El Nacional, sobre la chica detenida y acusada de un supuesto intento de magnicidio con dron: "Emirlendis Benítez Rosales: “Gracias a Dios ya no le pegan.”"

La chica no tiene voz. Kaoru se la prestó. Cómo me hizo sentir orgulloso de la formación humanístiva de la UCAB el trabajo de esa talentosa periodista japonesa-venezolana... Por cierto, es una excelente guionista, me consta, la tuve en mi staff en un canal de televisión.

Si Simón cumple esos parámetros para tí, apreciado lector, pues haz la necesaria catarsis, pero no olvides que después de llorar a los muertos hay que seguir luchando.

Vivimos momentos de incertidumbre en todo el planeta, no sólo en Venezuela. Ya no existen modelos confiables y operativos para la creación de riqueza para la nación (un proyecto o respuesta esencial para una economía destruida como la nuestra), la política ya no es lo que fue, como advertía Norbert Lechner, nos enfrentamos a crisis ambientales muy graves, la inteligencia artificial y la computación cuántica nos va a devolver a los latinoamericanos a la edad de piedra... ¿Qué hacemos mientras tanto?.

Es el tiempo de la política, de la organización, de crear o renovar lo que quede de los partidos, de crear partidos nuevos, de articular redes a través de las herramientas tecnológicas o de lo que haya.

Cuando yo era un chamo, no teníamos nada de eso allá en Maracay, sólo teníamos la política de calle: con aquel solazo, a pie o en bicicleta, ir a los portones de las fábricas, a las puertas de los liceos, meternos en las universidades, en la noche estar con los vecinos en el patio de las casas, activar en los grupos culturales (que era donde yo participaba, como cineclubista en el Ateneo, como crítico de cine en el diario El Siglo, y como cineasta superochero), discutir, llevar coñazos, pasar hambre y trabajo, porque sabíamos que el rumbo que se le estaba dando al país era como aquel título: Road to perdition...

Entiendo que el Darién es más rudo. Pero debemos honrar el aquí y ahora, y me diculpan el ya largo speech.

Buenas noches!.

Miembro de la ACACV y de la ANAC 





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