A menudo se nos aconseja centrarnos en lo positivo. Una nueva investigación demuestra que reconocer lo que nos disgusta y sentir una dosis saludable de enfado puede ser motivador
EL ENOJO IMPULSA A ALCANZAR METAS
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Christina Caron

Según una investigación que se publicó la semana pasada en la revista The Journal of Personality and Social Psychology, la cólera es más útil para motivar a las personas a superar obstáculos y alcanzar objetivos que un estado emocional neutro.

En una serie de siete experimentos, los investigadores incluyeron a estudiantes de la Universidad de Texas A&M y, en algunos casos, provocaron su enojo al mostrarles imágenes que insultaban a su escuela, como fotografías de personas con camisetas del equipo de futbol americano de su universidad que llevaban pañales y biberones.

“Funcionó bien”, afirmó Heather C. Lench, autora principal del estudio y profesora del Departamento de Ciencias Psicológicas y Cerebrales de la Universidad de Texas A&M.

Los investigadores descubrieron que el enojo ayudó a los estudiantes a resolver más acertijos. Cuando se les pidió que jugaran a un juego de computadora arreglado para que fuera casi imposible de ganar, esto los enfureció, pero en esos momentos, los estudiantes se movían más rápido y su tiempo de reacción disminuía. Otros experimentos también demostraron que el enojo podía ser beneficioso.

“Durante mucho tiempo, existió la idea de que ser positivo todo el tiempo era una meta en la vida y que debíamos esforzarnos por alcanzarla”, señaló Lench. “Pero cada vez hay más pruebas de que, en realidad, una vida equilibrada por una mezcla de emociones es más satisfactoria y positiva a largo plazo”.

ACEPTA TU ENOJO

A muchos nos han enseñado a alejar las llamadas emociones negativas y a centrarnos en lo positivo; sin embargo, los expertos aseguran que ser incansablemente positivo y apoyarse en clichés felices, también conocido como “positividad tóxica”, puede perjudicarnos.

“La mayoría de la jerga de la positividad carece de matices, compasión y curiosidad”, escribió la terapeuta Whitney Goodman en su libro Positividad tóxica. “Viene en forma de afirmaciones generales que le dicen a alguien cómo sentirse y que el sentimiento que está teniendo en ese momento está mal”.

La verdad es que todas nuestras emociones son útiles. “Evolucionamos para experimentar emociones negativas”, afirmó Ethan Kross, psicólogo y director del Laboratorio de Emoción y Autocontrol de la Universidad de Michigan.

La ira suele aparecer después de haber sufrido una ofensa “y uno sigue creyendo que puede enderezar el barco”, añadió. “Puede ser energizante”.

EXPRESA TU ENOJO

El primer paso es reconocer que estás enojado.

“Suena muy obvio, pero no lo es”, dijo Daniel Shapiro, profesor adjunto de psicología en la Facultad de Medicina de Harvard y el Hospital McLean y autor de Negotiating the Nonnegotiable.

Pregúntate: ¿qué estoy sintiendo en este momento? ¿A qué se debe?

“Nos enojamos cuando sentimos que hay un obstáculo que nos impide hacer algo”, explicó Shapiro. El enojo también puede derivar de emociones que nos sacuden, como la vergüenza, la humillación o la sensación de que no nos valoran.

En otras ocasiones, la ira puede desencadenarse cuando percibimos una amenaza a nuestra identidad, añadió, por ejemplo, que nuestras creencias o valores están siendo atacados.



OBJETIVO SALUDABLE

Cuando aflora el enojo, es importante recordar tu objetivo detrás de todo. De lo contrario, puede descontrolarse con rapidez y producir una respuesta desmesurada, demasiado intensa para las circunstancias o que dure un tiempo excesivo.

Supongamos que estás discutiendo con tu cónyuge. Algunos estudios han demostrado que expresar el enojo y mantener una discusión polémica puede mejorar la relación, siempre que el objetivo sea fortalecerla, expresar las necesidades o llegar a un acuerdo, explicó Lench.

Pero si lo que más te importa es tener razón y ganar la discusión, eso podría “llevarte a ser agresivo con los demás de una manera perjudicial”, añadió.

Para discutir con alguien de manera constructiva, Shapiro sugiere imaginar lo que siente la otra persona y analizar el problema desde su punto de vista; es más probable que así puedas influir en ella.

(Eso no significa que tengas que estar de acuerdo).

Si tu enojo te consume, primero aléjate para calmarte.

SACAR PARTIDO DEL ENOJO
 
En el trabajo, puedes canalizar la energía del enojo para alcanzar objetivos relacionados con el rendimiento.

Por ejemplo, alguien que no haya recibido la evaluación anual o el ascenso que deseaba puede utilizar esa cólera para planificar los pasos a seguir para mejorar el año siguiente, afirmó David Lebel, profesor adjunto de la Escuela de Negocios Katz de la Universidad de Pittsburgh.

Y si le mencionas un problema a tus compañeros de trabajo o a tu gerente, acompáñalo de una sugerencia que ayude a resolverlo, añadió, o pide ayuda para encontrar una solución.
A veces, el género, la raza o la posición de una persona en la organización pueden hacer que resulte más difícil mantener estas conversaciones en el lugar de trabajo.

Simone Stolzoff, experta en ambiente laboral y autora de The Good Enough Job, sugiere encontrar apoyo tanto fuera como dentro del trabajo.

“Encuentra solidaridad entre otros colegas, especialmente los de tu nivel”, dijo. Juntos pueden expresar necesidades o hablar de lo que hay que cambiar “de forma reflexiva y considerada”.
Por último, ten cuidado con desahogarte.

Desahogarse puede sentirse bien, pero no suele aportar soluciones, comentó Kross. Trata de obtener apoyo de personas que sean objetivas y puedan ayudarte a replantear tus circunstancias.

The New York Times

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