Sin duda, un caso insólito en el mercado financiero global
DEUDA EXTERNA VENEZOLANA OFRECERÁ RETORNOS INAUDITOS
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Horacio Velutini

Es realmente muy difícil de explicar, sobre todo desde al año 2014 cuando en Venezuela escala el antagonismo político y cae la producción petrolera. Todo esto sumado a años de erráticas políticas fiscales y económicas hicieron que la economía entrara en un profundo período recesivo, solo visto en países en guerra.

Para colmo, en marzo del 2015 el entonces presidente, Barack Obama, declara a Venezuela una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad de Estados Unidos. La deuda cayó a un tercio de su valor generando altísimos “yields” o retornos a quienes compraban estos bonos.

Aun así, Venezuela continuó cumpliendo sus compromisos, inclusive luego de que el Gobierno de Estados Unidos prohibiera, en marzo del 2017, a sus ciudadanos a transar bonos de la deuda pública, realizando un último pago de 4.000 millones de dólares en octubre del mismo año.

Así entramos en un “default” de la deuda. Además, llegaron más sanciones, más diatriba política, hiperinflación y el odioso “over compliance” que afectó al sector privado formal injustamente.

Todo esto, junto con muchos “bias”, hizo que el tema de la deuda pública externa entrara en un limbo y hoy cotiza con muy poca liquidez en alrededor del 5% su valor facial “face value”.

¿A cuánto llega la deuda externa?

¿De qué tamaño es la deuda externa venezolana? Es de alrededor de 60.000 millones de dólares, tanto la soberana como la emitida por PDVSA más intereses.

Hay quienes creen que la soberana, que es de unos 31.000 millones de dólares, tiene mayor valor “option value”; sin embargo, personalmente no le veo sentido a eso. Venezuela tiene que reestructurar y pagar ambas obligaciones.

Se han visto noticias que estiman la deuda externa en 130.000 millones de dólares, pero eso es mezclar peras con manzanas; es decir, deuda externa pública con deuda comercial, posibles litigios de arbitrajes y con líneas de crédito de China y Rusia.

Los detalles son confusos por no decir opacos, por lo que vale la pena concentrarse en la Deuda Externa pública que está perfectamente cuantificada, sin decir con esto que las otras obligaciones no deban ser atendidas.

No hay quien dude que Venezuela tiene que, y seguramente reestructurará su deuda cuando podamos volver al mercado financiero global, hoy cerrado para nosotros. El tema es cuándo. Hay quienes piensan que esto ocurrirá en el 2025 y tomará tiempo.

HAY COMO PAGAR LA DEUDA

¿Venezuela tiene como pagar? Si puede, pero necesita aumentar su producción de energía, petróleo, gas, electricidad y que le permitan vender a valor de mercado y no con descuento como ocurre hoy. Además, si el alto gobierno continúa con su política de diversificación de la economía, libre convertibilidad, ortodoxia fiscal y monetaria, sin duda lo puede hacer y sobre todo lo tiene que hacer.

Quien compre hoy al 5% un bono de esta deuda y la reestructuración conlleva a reconocer capital e interés al 60% del valor facial (algo que luce razonable, pero puede ser más alto) y esto ocurre en el 2026, daría un retorno del 1.100% y si fuésemos pesimistas y ocurriese en el 2030, la tasa interna retorno sería del 43% anualizado.

Para comprar un bono hay que hacerlo en el mercado panameño, a través de una casa de bolsa que tenga oficinas en ese país. Esta situación no tiene sentido, se debería permitir transar esos bonos en el mercado local venezolano, recuperar la soberanía económica y darle la oportunidad a quien la quiera tomar hoy, en especial si es venezolano, ya que veremos retornos realmente insólitos.

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